Sexto Piso” es un tango escrito por Homero Expósito en Paris, allá por el 1955, sobre música compuesta por Roberto Nievas Blanco.

El tango desde sus orígenes se nutrió de inspirados letristas que volcaron su poesía sobre las notas del pentagrama, pero a partir de la mitad del siglo pasado una hornada de jóvenes poetas desembarcó al tango consiguiendo no solo que el texto adquiriera mayor protagonismo frente a la música, sino que además una pléyade de nuevos cantantes surgiera para poder expresar toda la emotividad que esos nuevos tangos exigían. Al frente de esos poetas estaba sin duda Homero Manzi, el antes citado Homero Expósito, Cátulo Castillo, José María Contursi… por citar algunos; y todos ellos aun a la sombra de sus maestros: Discépolo, Cadícamo, Celedonio Flores.

Todos ellos aportaron una nueva visión, ampliaron la temática y perfumaron las historias de siempre.

Homero Expósito

Homero Expósito

Pero Homero Expósito fue más vanguardista que sus otros compañeros de viaje. Partió como los demás de propuestas modernistas, pero su búsqueda de metáforas imposibles le hizo conducirse por divertidos atajos surrealistas. En su tango “Óyeme” se aventura a decir: “Tu forma de partir nos dio la sensación de un arco de violín clavado en un gorrión” Por otro lado en sus temas se atrevió a mirar la realidad circundante no con los ojos del pasado, como ocurría con la mayoría de sus colegas anclados en el recuerdo, sino con la visión descarnada y desoladora del presente. Su visión del mundo es escéptica, por momentos nihilista, pero la culpa no la tiene, el tiempo, ni el barrio, ni el progreso… la culpa está en otro lado.

Susana Rinaldi estrenó discográficamente el tema en 1971 bajo03 la dirección musical de Juan Carlos Cuacci en su álbum “Por qué canto así”.

«Sexto Piso» (Susana Rinaldi, 1971)

 

He elegido para esta segunda audición la versión de Reynaldo Martín, porque siendo un tango poco llevado al disco apenas cuenta grandes04 orquestaciones que permitan disfrutar de la belleza de la partitura, y en este caso la dirección de Osvaldo Berlingieri nos da una justa dimensión musical del tema. Se grabó en 1984 en el álbum “Tangos a mi modo”.

 

 

Aparte del “alemancito” otros cantores como Eduardo Adrián o el casi español Carlos Montero, lo llevaron al disco, pero el hecho de que “La Tana” Rinaldi lo incluyera como uno de los tangos fetiche dentro de su repertorio le ha conferido al tango un carácter particularmente femenino, siendo un tango interpretado mayoritariamente por mujeres. Graciela Susana,5 Mónica Navarro, Yamila Asero… De esta joven tanguera es la última versión que incluimos, tema que aparece en su reciente disco “Flor de barro” de 2013, bajo la dirección musical de Juan Ignacio Esteguy.

 

 

Solo nos queda trascribir la letra para quien decida deleitarse con su cruda lectura, sin el bello barniz de las notas del tango.

 

Ventanal, ventanal de un sexto piso,
vos perdida, yo sumiso
y está herida que hace mal…
Ventanal, y los hombres todos chicos
y los pobres y los ricos
todos chicos por igual…
Allí abajo se revuelven como hormigas:
mucha fatiga, pero mucha cuesta el pan.
Ventanal donde un lente permanente
televisa mi dolor por la ciudad.

Solo,
sin tu amor, tirado y solo
vuelo
por las nubes del desvelo.
¡Ay! ¡Qué amarga sensación
ver que este infierno fue el balcón
de un sexto cielo!
¡No! No hay más remedio que vivir
así apretado y pisoteado como en el suelo.
Si tristeza
da al mediocre la pobreza,
¡cómo habrás sufrido vos!
¡Vos, que tenéis la misma altura que el montón!

Ya no estás, ni es posible que te halle…
Duele tanto tanta calle,
tanta gente y tanto mal,
que andarás con los sueños a destajo,
como todos, río abajo,
por la vida que se va.
No hay estómago que aguante este desprecio
ni tiene precio que se tenga que aguantar…
Ventanal, y esta pena que envenena,
ya cansado de vivir y de esperar.